Un valle encantado vigilado por guardianes de pizarra … el valle de Alcudia

El Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona, en Ciudad Real, tiene una longitud de 96 km y una anchura media de unos 18 Km, que suma una superficie de 149.963 hectáreas. Al sur limita con los parques naturales de Cardeña y Montoro (Córdoba) y Andujar (Jaén).

parque natural valle de alcudia y sierra madrona 1Es un territorio poco concurrido y desconocido, pero de gran belleza e interés. Antaño fue una comarca minera y más tarde ganadera, en la que el hombre ha estado presente desde el neolítico. Pinturas rupestres, yacimientos romanos y una importante red de vías pecuarias, con más de 600 kilómetros, atestiguan su interesante historia.

Se trata de un extenso conjunto de sierras y valles, de más de 100 kilómetros de longitud, que corren paralelos de este a oeste. Parte de este territorio es de origen volcánico, formando parte del la región volcánica del Campo de Calatrava, que junto con la de Olot en Gerona y la del Cabo de Gata en Almería, son las tres zonas de vulcanismo reciente más importantes de la Península Ibérica.

El paisaje vegetal está dominado por extensos encinares adehesados, alcornocales,  melojares y pastizales, que durante siglos fueron lugar de invernada para miles de ovejas llegadas de Soria, Segovia, Cuenca y Guadalajara. En estas sierras se encuentran algunas de las mejores muestras de vegetación mediterránea de la Península.

Crestas de pizarra como guardianes de un verde valle

IMG_4842En este parque natural hay que diferenciar dos grandes unidades. Por un lado el  Valle de Alcudia, suavemente alomado, con una longitud de unos 100 kilómetros y anchura media de otros 18. El valle, se abre por el Oeste hacia la comarca de la Serena extremeña y está flanqueado por dos sierras en forma de cresta que corren paralelas.

Al sureste del Valle se desarrolla Sierra Madrona, donde están las mayores alturas de Sierra Morena (1.333 m). Las grandes pendientes y el sustrato rocoso propicia el encajonamiento de los ríos que forman gargantas como la hoz de Valdoro del río Montoro, la hoz del Jándula o las cascadas y chorreras del río Cereceda.

Todas estas alineaciones montañas corren en paralelo, por lo que constituye un buen ejemplo de relieve apalachiano al igual que ocurre en Monfragüe o en las Villuercas.

Es una comarca con una larga historia geológica, con materiales del Precámbrico hasta las manifestaciones volcánicas del Cuaternario, entre las que destacan los edificios volcánicos de los Castillejos, en la Bienvenida, cuyos materiales fueron utilizados por los romanos para edificar Sisapo. También hay que destacar el volcán de la Alberquilla, en cuyo cráter hay una laguna de carácter temporal.

Es un territorio con una gran riqueza metalogenética, pues tan solo en el distrito minero del Valle de Alcudia se han catalogado 484 minas, sobre todo de plomo y zinc.

Muestra de vegetación mediterránea de alto nivel

IMG_4801Si nos ubicamos en la N-420 en el centro del Valle de Alcudia, hacia el oeste se extienden grandes zonas abiertas que fueron deforestadas para abastecer a la minería y hacia el este extensos encinares adehesados. Estos ascienden por las laderas de ambas sierras y en altura son sustituidos por encinares y en las umbrías por melojares. Aquí la humedad y el clima atemperado favorecen el desarrollo de una rica vegetación mediterránea con alcornoques, madroños, lentiscos, durillos, aladiernos, cornicabras, brezo blanco, mirto entre otras muchas especies. Sin lugar a dudas en este parque se encuentran algunas de las mejores manchas de vegetación mediterránea de la Península.

A partir de los 1000 metros, en las zonas frescas y húmedas de Sierra Madrona, el protagonista es el melojo, que ocupa grandes extensiones. También hay importantes  repoblaciones de Pinus pinaster de los años 50. En algunos enclaves de la Sierra los manantiales dan lugar a turberas, localmente conocidas como bonales, de gran valor biológico, como los de La Teresa, del Pezuelo, de Torneros y de la Cañada de Ballesteros.

Las riberas están bien conservadas y son de gran interés. En cabecera los arroyos están acompañados por densos brezales. Más abajo están pobladas por alisos, fresnos y tamujos, que en algunos enclaves forman densos bosques de galería. Por ejemplo en los ríos Cereceda, Robledillo, Montoro, Pradillo y Navalmanzano, así como en los arroyos de la Ribera y de San Juan.  Por último en los enclaves más cálidos se entremezclan tamujos y adelfas.

Refugio de linces, lobos, rapaces y aves esteparias

En todo el parque son abundantes el ciervo, el jabalí y el corzo. En Sierra Madrona y las vecinas sierras andaluzas pervive una pequeña población de lobo y de lince, que encuentra aquí uno de sus últimos enclaves en el mundo. También destaca la abundancia y diversidad de murciélagos.

En los roquedos nidifica águila real (17 parejas), alimoche (15 p), águila perdicera (11 p), buitre leonado (143 p) y cigüeña negra (11 p) entre otras especies. En los bosques buitre negro (129 p), águila imperial (14 p) y una gran diversidad de especies típicas de los ambientes mediterráneos peninsulares.

Los grandes pastizales del fondo del Valle de Alcudia hay importantes poblaciones de aves esteparias: sisón, aguilucho cenizo, alcaraván, ganga común y ortega entre otras especies. Por último hay que mencionar la invernada de grullas.

Imprescindible …

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En un viaje a este parque es imprescindible hacer dos rutas, la que hemos llamado  “Vistas al Valle de Alcudia”  y la del “Estrecho del Jándula” que detallamos en la Guía del Parque, ambas fáciles aunque quizás muy cortas para la belleza que nos muestran. Ya en un plano más cultural, recomendamos la visita al Yacimiento de Sisapo, a las pinturas rupestres de Peña Escrita y Batanera y a los volcanes.

 

Buen Viaje!

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